Reconocemos la importancia de la salud, el bienestar y la integridad de todos nuestros empleados.
La salud y la seguridad de nuestro personal tienen la misma prioridad que la calidad, la productividad y el rendimiento. Nuestros empleados están altamente capacitados, motivados y equipados para realizar sus actividades de la manera más segura posible, protegiendo al mismo tiempo el medio ambiente.
Las instalaciones de Microsphere están ubicadas en un entorno idílico: un hermoso paisaje en la frontera entre Suiza e Italia. El río Tresa actúa como una frontera natural entre ambos países; la presencia de un río tan puro representa para nosotros un privilegio, pero también una responsabilidad.
Por lo tanto, Microsphere toma muy en serio el impacto de sus actividades en el medio ambiente.
Las emisiones gaseosas se tratan completamente antes de ser liberadas a la atmósfera: los vapores de disolventes se condensan y recuperan; los gases emitidos se filtran mediante filtros HEPA (High Efficiency Particulate Air) y filtros de carbón activado para proteger el entorno local.
Nuestra proximidad al río Tresa nos recuerda cada día la importancia del agua en el ecosistema. Protegemos el río Tresa mediante el pretratamiento de todas las aguas residuales generadas por las actividades de producción y laboratorio. Las aguas pretratadas son posteriormente tratadas por completo en la planta municipal de tratamiento de aguas residuales.
Nuestro sistema de gestión de aguas residuales está autorizado por la agencia de protección ambiental del gobierno cantonal local.
Además, estamos trabajando para reducir nuestro consumo general. En dos años, hemos reducido en un tercio nuestro consumo anual de agua potable.
Para minimizar las emisiones de gases de efecto invernadero, Microsphere ha instalado paneles fotovoltaicos en el techo de nuestras instalaciones.
Además, en 2022 se lanzó un ambicioso proyecto de ahorro energético que combina inversiones, formación y cambios en varias etapas de producción.
En los últimos cuatro años, esta iniciativa nos ha permitido reducir nuestro consumo de energía en un 40% y el consumo de petróleo en más de un 35%.
Este proceso de reducción fue certificado por ACT-SCHWEIZ, una de las dos agencias autorizadas por la Confederación Suiza.